Uno de los discípulos de Gandhi, quién después de haber sido su agresor había recibido una importante lección del maestro, decidió propagar las bondades del pensamiento, de su líder el resto de su vida. En efecto, solía contar a sus amigos la lección aprendida sobre el perdón; no obstante con Gandhi se había ejercitado para expresarse con alegorías, y de este modo, cuando el discípulo le preguntaba cómo hacía para no reaccionar de manera violenta ante las agresiones y las presiones, reunía a sus seguidores y los llevaba a un cementerio.
Allí, en este sombrío lugar, les pedía que gritaran al aire, con todas las fuerzas de sus pulmones, cualquier clase de insultos y agravios a los muertos.
Luego de hacerlo, les indicaba que gritaran así mismo toda clase de halagos y de felicitaciones. Era muy divertido ver en el camposanto a todos aquellos hombres y mujeres que parecían un grupo de locos. Luego se sentaban y el hombre mirando hacia las lapidas de mármol, les decía: -Parece que es necesario aprender de los muertos.
-Como ellos, hay que ser indiferentes tanto a las ofensas, como a los elogios.
-.De esta indiferencia pueden florecer otras virtudes, como la bondad y la compasión.
Tomado de “La culpa es de la vaca 2ª parte, Jaime Lopera Gutiérrez y Martha Inés B.
Es profunda esa aseveración de ser “indiferentes, tanto a las ofensas, como a los elogios”, y cobra mucho significado, cuando en muchas ocasiones, es el ego, el que se ofende, o el que requiere de los halagos y además se los cree, y es posible que en algunos momentos de la vida, éste sea un punto tan importante, que necesita alimentarse constantemente de la adulación de los demás. La necesidad de defenderse, y de justificarse, deja ver una fuerte armadura que se construye con el tiempo, y con las historias personales, y se erige para reaccionar, siempre lista para los combates. Sin embargo es interesante pensar que esos combates no se ganan, porque generalmente quien pretende combatir se encuentra encarcelado, en un mundo de ilusión, de imágenes y fantasías, que bloquean cualquier paso a la apertura emocional. Un ego poderoso se convierte en obstáculo para el crecimiento y la evolución emocional, el orgullo cierra puertas, la humildad amplia el horizonte, hay emociones malsanas que hacen daño, soltar la rabia y soltar el halago, son aprendizajes para nutrir el desapego. ¿Cómo reacciona usted frente a las agresiones de los demás?
¿Qué siente cuando usted ha agredido ya de palabra o de acción a alguien y éste reacciona con humildad?. ¿Ha recibido lecciones de bondad y compasión?.
¡Qué tal ensayar quedarse callado frente a una agresión!
¿Siente que su ego es más fuerte, cuando los demás se quedan en silencio?
Esta pequeña historia puede convertirse en una gran lección, para, observar, reflexionar, explorar y aprender, que tanto al reaccionar con la ofensa, como al recibir las lisonjas, se está estancado, no se avanza y se deja de lado la tarea de correr el velo de la ilusión ,y dejar fluir las emociones perturbadoras.
Escrito por Fanny Bernal Orozco (Psicóloga)
fannybernalorozco@hotmail.com


