Navidad

HABÍA UNA VEZ

NAVIDAD EN DUELO

La navidad fecha para los encuentros, los abrazos, los seres queridos, para fortalecer los vínculos afectivos, para la gratitud, para la compasión y también para el perdón; es tiempo para el dolor en familias que lloran la ausencia de sus seres queridos muertos o desaparecidos.

Y mientras unos gozan, otros tienen la mente ocupada en la nostalgia y en la añoranza por los momentos compartidos o por aquellos que por diferentes motivos no se pudieron compartir y la pena y la aflicción se torna insoportable.

Hoy estas palabras, son para aquellas personas que tienen su corazón herido. Para las madres que se asoman a la ventana después de tantos años de la desaparición de sus hijos con la mirada llena de esperanza, y que confían en que todavía puede suceder el milagro del regreso.

Para los familiares de personas que han muerto por asesinato que además del dolor, sienten rabia y miedo por lo sucedido. Y ante estos hechos sus diálogos internos giran en torno a pensar si todavía vale la pena seguir viviendo.

Para los familiares y amigos de las personas que se han quitado la vida y han dejado una estela de dolor en los dolientes que de manera frecuente a veces con rabia y otras con dolor y culpa se preguntan por qué el amor no es remedio contra el suicidio.

Para los padres y madres de los chicos muertos en accidentes de bicicleta que muy dentro de sí temían por sus vidas y rezaban para que nada les pasara y hoy rezan para aliviar el dolor de su partida.

Para hombres y mujeres a quienes se les han muerto sus parejas y que hacen un esfuerzo después de años de convivencia por aprender a vivir sin él o ella, y cada tarde se sientan a recordar  como una manera de alejar el olvido y mantener los recuerdos importantes y significativos que les permitan aferrarse a la vida y seguir viviendo.

Para quienes lloran la muerte de su padre o su madre, luego de una penosa enfermedad, o una muerte intempestiva, se sienten frágiles y frustrados e inclusive con deseos de aislarse para no sentir que mientras ellos lloran otros disfrutan de las fiestas y el jolgorio.

Para la parejas que se han separado y que se están adaptando con inmenso dolor a una vida donde los verbos se conjugaban en plural y hoy el singular implica el reconocimiento del silencio y la soledad.

Para las familias que estando vivas no pueden pasar unidas por diversos conflictos

 

*Fanny Bernal O.

*Psicóloga, Profesora Titular Universidad de Manizales.

fannybernalorozco@hotmail.com    

 

 

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