Un muchacho entró con paso firme a una tienda y pidió al joyero que le mostrara el mejor anillo de compromiso que tuviera. El joyero le enseñó uno.  Una hermosa piedra solitaria, que  brillaba como un diminuto sol resplandeciente. El muchacho contempló el anillo y con una sonrisa lo aprobó, preguntó el precio y se dispuso a pagarlo.-¿Se va usted a casar pronto?- le preguntó curioso el joyero.

-No- respondió el muchacho- Ni siquiera tengo novia. La muda sorpresa del orfebre divirtió al comprador. –Es para mi mamá- dijo el muchacho-

Cuando yo iba a nacer nadie pudo acompañarla y su embarazo estuvo lleno de dificultades; alguien le había aconsejado que detuviera mi nacimiento para que se evitara problemas en lo sucesivo. Pero ella se negó, insistió y me dio el don de la vida.  Desde luego que continuaron sus problemas; sin embargo fue padre y madre para mi, fue amiga y hermana, y fue mi maestra. En fin, me hizo lo que soy. Así que como ella nunca tuvo un anillo de compromiso, ahora que puedo se lo daré, como una promesa de que si ella hizo todo por mi, ahora yo haré todo por ella. Quizás después entregue a otra persona otro anillo de compromiso, pero será el segundo.

Tomado de “La culpa es de la vaca 2ª parte, Jaime Lopera Gutiérrez y Martha Inés B. Cuento: Un anillo de compromiso. Intermedio Editores. Bogotá 2007. Pág. 65

Hay muchas familias que guardan en sus recuerdos historias de verdadera entrega y sacrificio, seres humanos cuya vida no ha sido nada fácil y sin embargo esos momentos de dolor, los han  vivido con  coraje y dedicación. Experiencias así pueden servir para educar en la carencia y en la queja o por el contrario convertirse en  importantes motores que motiven la expresión amorosa de la gratitud. En el sendero de la vida, podemos obtener algunas cosas gratis y otras muy costosas, y también existen trueques, e intercambios que originan deudas emocionales difíciles de cancelar.

Expresar gratitud, es una manera de sanar heridas de la historia personal, con otros, y  con el universo, ayuda además a expandir el darse cuenta; hay quienes dicen, que la vida es el espejo de la conciencia, cuanto más se cultive el mundo interior, mejores serán las actitudes en el mundo exterior. Dese un momento para responder estas preguntas:

¿Ha pensado alguna vez, en como fue la niñez de sus padres?,¿Sufrirían ellos carencias o abandonos?, ¿Qué hace que usted se aleje o se acerque a ellos?

¿Ha pensado que es importante expresar la gratitud a los otros, cuando aún están vivos?

¿Enseña a sus hijos a manifestar gratitud?

¿Le parece que este valor es anticuado?

¿Considera que usted vino al mundo, solo a recibir?

¿En qué forma ha devuelto usted al universo, su abundancia?

¿Si su vida está llena de frustraciones y no tiene nada que agradecer, cómo ha hecho para mantener esa pauta de vida?

 

Escrito por Fanny Bernal Orozco (Psicóloga)
fannybernalorozco@hotmail.com
Tomado de la columna dominical: Había una vez. Diario La Patria. Mayo 6 de 2007.
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