La muerte de un hijo se considera en contra del orden lógico de la vida y deja una huella de dolor que permanece gravada en el corazón de la madre.

Parte de la identidad y existencia de la madre se pierde con el fallecimiento del su hijo. Su futuro cambia para siempre. Ella no sólo pierde la presencia física de su hijo, sino también todos los sueños, proyectos y expectativas que tenía en mente, incluso desde antes de que éste naciera.

La madre en duelo suele presentar emociones intensas: una tristeza avasallante y un enojo contra la vida, la gente y Dios que se apodera de ella, como un huracán que arrasa con todo lo que encuentra a su paso.

Suele cuestionarse si podrá sobrevivir la pérdida o si la vida posterior tendrá algún sentido. En estos casos, es importante ayudarle a mantener la calma y a no perder la esperanza porque es una pérdida que sí se puede superar.

Durante la primera etapa del duelo, es frecuente que se sienta abrumada y confundida con la nueva realidad. Inclusive, durante los primeros meses, es posible que tenga alucinaciones auditivas, olfativas y/o visuales relacionadas con su hijo. Todas estas experiencias son absolutamente normales durante el proceso de duelo.

A medida que se trabaja el dolor, la pérdida, la adaptación y la reconstrucción del plan de vida, la madre irá mostrando mejorías paulatinas.

Transcender el duelo no significa que la añoranza o el dolor desaparecerán, sino que las emociones serán menos intensas, permitiendo que la madre pueda continuar con su vida.

En el proceso de duelo es importante tomar en cuenta:

  • Permitir el llanto como recurso para la expresión y liberación emocional
  • Ser compasiva consigo misma y no cargar culpas innecesarias
  • Ser paciente y persistente. No perder la esperanza. Habrá unos días mejores que otros.
  • Cuidar su salud; no dejar de comer, aunque tenga poco apetito.
  • No tomar medicamentos sin prescripción médica porque cada cuerpo reacciona diferente ante éstos.
  • No tomar decisiones importantes durante el duelo.
  • Darse tiempo para adaptarse. Recordar que su hijo vivió en casa y que ahí

se encuentran los mejores recuerdos.

  • No establecer un tiempo fijo para superar el duelo. Cada persona tiene su proceso, su tiempo y su cierre.
  • No preocuparse si pasado un tiempo y en ciertos eventos significativos que le recuerden a su hijo vuelve a presentar alguna crisis. Es necesario darse la oportunidad de sentir y expresar tantas veces sea necesario.
  • Consultar a un psicólogo especialista en duelo que le pueda ayudar a resolver la pérdida y adaptarse. Cuente con el CIAD.

Referencia bibliográfica:

S.A; (2014). Manejo del duelo, ¿Cómo afrontar la muerte de un hijo? Recuperado de: http://manejodelduelo.com/como-afrontar-la-muerte-de-un-hijo/

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